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La República Oriental del Uruguay posee una serie de elementos emblemáticos definidos por ley, llamados: Simbolo Patrios de Uruguay
Bandera Nacional de Uraguay: El Pabellón Nacional es el adoptado por las leyes del 16 de diciembre de 1828 y 12 de julio de 1830. Sus colores son el blanco y el azul, teniendo el sol, que ocupa el cuadro, color oro. La Bandera tiene las siguientes proporciones: el largo y el ancho están en relación de 3 a 2 y el espacio que contiene el sol consiste en un cuadro en la parte superior, junto al asta, que llega hasta la sexta franja, exclusive, de color azul. La primera franja y la última son de color blanco. El dibujo del sol consiste en un círculo radiante, con cara, orlado de dieciséis. El sol tiene un diámetro de 11/15 del cuadro blanco.
Escudo Nacional de Uruguay: Consta de un óvalo dividido en cuatro cuarteles y coronado por un sol. Dicho óvalo será orlado por dos ramas de olivo y de laurel unidas en la base por un lazo, azul celeste.
Ave Nacional de Uruguay: El Hornero es de color pardo rojizo por arriba y ventralmente pardo claro. Es muy elegante en su andar, y muy confiado. Suele internase en las ciudades, pero es común en áreas semiurbanas y urbanas.
Flor nacional de Uruguay: es el ceibo, cuyo nombre científico es Erythrina crista-galli. El 23 de diciembre de 1942 mediante el decreto 13.847 del Poder Ejecutivo fue declarada como tal. Al ceibo también se lo conoce por los nombres de seibo, seíbo, gallito o bucare.
Musica el Condor Pasa Cadenal Hispano: Historia - Himno - Bandera
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Simbolos Patrios de Uruguay
Simbolos Patrios
Simbolos Patrios
En el cuartel superior derecho, una balanza como símbolo de la igualdad y la justicia, colocada sobre esmalte azul en el cuartel superior de la derecha.
En el cuartel superior de la izquierda el Cerro de Montevideo, como símbolo de fuerza, en campo de plata.En el cuartel inferior de la derecha un caballo suelto como símbolo de libertad en campo de plata.En el cuartel inferior de la izquierda, sobre esmalte azul, un buey, como símbolo de abundancia. EL OVALO: Será construido con cuatro arcos y cuatro centros. Se dividirá en cuatro cuarteles, tomándose como eje la parte longitudinal y transversal, y alternándose diagonalmente con dos colores o fondos: el azul esmalte y el plata (metal) quedando del primero los dos cuarteles, el superior de la derecha y el inferior de la izquierda; y el segundo, el superior de la izquierda y el superior de la derecha. (Se considera parte derecha del óvalo la izquierda del observador).
EL SOL: que corona el óvalo se configurará con sus tres cuartas partes visibles, dibujándose el disco con una cara, debiéndose ver los ojos y la nariz solamente; de dicho disco saldrán siete rayos en forma de punta de lanza; de entre éstos saldrán otros ocho rayos dibujados en forma tal que parezcan llamas de fuego; el disco y los rayos referidos se harán con oro bruñido o pulido.
LA BALANZA: Se configurará de un tipo romano antiguo y se pintará con oro bruñido.
EL CERRO DE MONTEVIDEO: Se pintará imitándolo del natural, como así también la fortaleza que lo corona, tratando de configurar a esta con las proporciones que se observan en los tipos modelo o en el patrón oficial; al pie del Cerro, el agua se configurará heráldicamente, es decir, por medio de cinco franjas azules y onduladas, alternadas entre sí por el fondo de plata.
EL CABALLO: Se pintará de negro y en actitud de movimiento, indicando estar suelto y libre.
EL BUEY: Se pintará de oro, con sus contornos y sombras naturales. Estos dos símbolos (caballo y buey) no deberán tener piso, como si fuera su apoyo.
Las ramas del laurel y olivo orlarán al óvalo colocándose la primera en la parte izquierda y la segunda en la derecha; se tratará de imitar en lo posible dichas ramas y hojas a las naturales.
LAS INSCRIPCIONES: Que deba llevar el escudo se pintarán siempre de oro o imitación de éste, quedándose prohibido usar otro color.
El Ceibo
Me lo dijo un indio viejo y medio brujo; que se santiguaba y adoraba al sol: los ceibos del tiempo en que yo era niño no lucían flores rojas como hoy.
Pero, una mañana sucedió el milagro; -es algo tan bello que cuesta creer- con la aurora vimos al ceibal de grana, cual si por dos lados fuera a amanecer.
Y era que la moza más linda del pago, esperando al novio, toda la velada, por entretenerse se había pasado la hoja de un ceibo por entre los labios.
Entonces los ceibos, como por encanto, se fueron tiñendo de rojo color...
Tal lo que me dijo aquel indio viejo que se santiguaba y adoraba al sol
Fernán Silva Valdés
El Himno Nacional es el aprobado por los decretos del 8 de julio de 1833, 12 de julio de 1845, 25 de julio de 1848 y 26 de julio de 1848, más disposiciones concordantes e instrumentación aprobada por resolución del 20 de mayo de 1938. El autor de la letra del Himno Nacional es D. Francisco Acuña de Figueroa, mientras que la música fue compuesta por D. Fernando Quijano. Posteriormente, se hicieron adecuaciones de instrumentación musical a cargo del maestro Gerardo Grasso y el maestro Benone Calcavecchia.
(VERSION COMPLETA)
Letra: Francisco Acuña de Figueroa Música: Francisco José Debali
CORO
Orientales la Patria o la Tumba! Libertad o con gloria morir! Es el voto que el alma pronuncia, Y que heroicos sabremos cumplir!
I
Libertad, libertad Orientales! Ese grito a la Patria salvó Que a sus bravos en fieras batallas De entusiasmo sublime inflamó. De este don sacrosanto la gloria Merecimos tiramos temblad! Libertad en la lid clamaremos, Y muriendo, también libertad!
II
Dominado la Iberia dos mundos Ostentaba sus altivo poder, Y a sus plantas cautivo yacía El Oriente sin nombre ni ser; Mas, repente sus hierros trozando Ante el dogma que Mayo inspiró, Entre libres, déspotas fieros, Un abismo sin puente se vio.
III
Su trozada cadena por armas, Por escudo su pecho en la lid, De su arrojo soberbio temblaron Los feudales campeones del Cid: En los valles, montañas y selvas Se acometen con muda altivez, Retumbando con fiero estampido Las cavernas y el cielo a la vez.
IV
El estruendo que en torno resuena De Atahualpa la tumba se abrió, Y batiendo sañudo las palmas Su esqueleto, venganza! gritó: Los patriotas el eco grandioso Se electrizan en fuego marcial, Y en su enseña más vivo relumbra De los Incas el Dios inmortal.
V
Largo tiempo, con varia fortuna, Batallaron liberto, y señor, Disputando la tierra sangrienta Palmo a palmo con ciego furor. La justicia, por último, vence Domeñando las iras de un Rey; Y ante el mundo la Patria indomable Inaugura su enseña, y su rey.
VI
Orientales, mirad la bandera, De heroísmo fulgente crisol; Nuestras lanzas defienden su brillo, Nadie insulte la imagen del sol! De los fueros civiles el goce Sostengamos; y el código fiel Veneremos inmune y glorioso Como el arca sagrada Israel.
VII
Porque fuese más alta tu gloria, Y brillasen tu precio y poder, Tres diademas, ho Patria, se vieron Tu dominio gozar, y perder. Libertad, libertad adorada, Mucho cuestas tesoro sin par! Pero valen tus goces divinos Esa sangre que riega tu altar
VIII
Si a los pueblos un bárbaro agita, Removiendo su extinto furor, Fratricida discordia evitemos, Diez mil tumbas recuerdan su horror! Tempestades el Cielo fulmina, maldiciones desciendan sobre él, Y los libres adoren triunfante de las leyes el rico joyel.
IX
De laureles ornada brillando La Amazona soberbia del Sud, En su escudo de bronce reflejan Fortaleza, justicia y virtud. Ni enemigos le humillan la frente, Ni opresores le imponen el pie: Que en angustias selló su constancia Y en bautismo de sangre su fe.
X
Festejando la gloria, y el día De la nueva República el Sol, Con vislumbres de púrpura y oro, Engalana su hermoso arrebol. Del Olimpo la bóveda augusta Resplandece, y un ser divinal Con estrellas escribe en los cielos, Dulce Patria, tu nombre inmortal.
XI
De las leyes el Numen juremos Igualdad, patriotismo y unión, Inmolando en sus aras divinas Ciegos odios, y negra ambición. Y hallarán los que fieros insulten La grandeza del Pueblo Oriental, Si enemigos, la lanza de Marte Si tiranos, de Bruto el puñal.