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Consejos Untales de Belleza, Cocina y Hogar

 

Image Consejos de utilidad que nos ayudaran ahorrar dinero en el hogar: así como limpiar la cocina, cómo quitar manchas en las corbatas, cómo cuidar a las mascotas, arreglos del hogar, salud, belleza y otros.  

En Estados Unidos y en otros países tienen programas para ayudar a las personas a ahorrar energía.  Muchos de nosotros no sabemos que la Cuidad, la compañía de Gas, Luz y el Agua tienen esos programas. Servicios Sociales

Si es dueño de casa comuníquese con la ciudad para reparaciones, pintura, y cambio de techo. Si esta en el presupuesto de bajos recursos ellos haran las reparaciones de la casa gratis, también tienen préstamos sin o con muy poco interés. Prestamos que si no los a terminado de pagar en 5 años ya no los paga. También hay préstamos para pequeños empresarios, le ayudan con dinero o con donaciones de aparatos o mercancía.

¡Comparta con nosotros sus  brillantes ideas y consejos!

Referencias

Consejos Utiles Dinero y Ahorros

Consejos Utiles Dinero y Ahorros

Sudiero Dinero y Ahorros

Pequeños Consejos que le Ahorraran Mucho Dinero.


Comuníquese con la compañía de gas con quien tiene la cuanta para que le reparen o le cambien la calefacción  o aire acondicionado y el calentador de agua, también ellos le reparan y le ponen insolación en las puertas y ventanas. Todos esos servicios son gratis.
Comuníquese con su compañía de electricidad, para que le cambien su refrigerador o hilera, o cualquier aparato eléctrico que es demasiado viejo. Si no califica para que se lo den gratis le dan un reembolso por cada aparato viejo que reemplaza.
Comuníquese con la compañía de agua para que le regalen inodoros y  llaves de agua, en algunos casos le ayudan con la reparación de tuberías. 
Todos estos servicios están disponibles en su comunidad, nosotros los hispanos no aprovechamos esta oportunidad por que no lo sabemos o por que no estamos bien informados.

 

Consejos deBelleza

 

Agua de colonia aún más fresca.

Si quieres que tú eau de toilette te aporte aún más frescor durante la época de calor, mantén el frasco bien tapado en el frigorífico y aplícatelo directamente frío.

Reafirmar los senos.

Masajéalos primero con agua caliente y después con agua fría, siempre aplicando el chorro en forma de pequeños círculos. 

Un baño fragante.

Mezcla unas gotas de perfume con aceite de bebé no perfumado y disuélvelo en el agua. La fragancia de este producto impregnado en toda tu piel, durará mucho más tiempo.

Drenaje linfático.

Al salir del baño o de la ducha aplícate la loción hidratante comenzando por los tobillos y vete ascendiendo por las piernas realizando masajes circulares; a continuación, baja de los hombros hasta las muñecas y termina por el pecho y el vientre para dar un buen drenaje linfático.

Fresca después de hacer deporte.

Después de realizar cualquier actividad deportiva espera unos 5 minutos a ducharte, porque si lo haces inmediatamente después, aún no se ha eliminado el sudor y resultará contraproducente.

Peines limpios.

 

Cada 15 ó 20 días pon todos tus peines a remojo en agua con amoniaco durante unos 20 minutos. Quedarán perfectos.

Fijar el esmalte.

Si quieres que el esmalte se fije bien en las uñas, sumérgelas en un pequeño recipiente que contenga agua fría durante un minuto cuando se hayan secado.

Uñas vigorosas.

Si las uñas se te partes con facilidad, te dará buen resultado introducir los dedos, durante un rato cada día, en un recipiente que contenga vinagre. Conseguirás que se vigoricen y no se quiebren. Otro método para conseguir que se endurezcan es metérlas en un recipiente que contenga un poco de aceite de oliva crudo, durante un cuarto de hora una vez a la semana, protégelas luego con esmalte de uñas.

Secado rápido de uñas.

Si te acabas de dar el esmalte de uñas pero tienes mucha prisa, sécatelas con un secador de pelo manteniéndolo a una distancia de unos 20 cm. Te quedarán perfectas.

Maquillaje más luminoso.

Vaporiza sobre el fond de teint agua mineral o de rosas muy fría. Así, además, conseguirás fijar mucho mejor el color.

Ducha reconstituyente.

Para que los poros se cierren toma una ducha fría después del baño. Cuando termines te encontrarás mucho más fresca y en plena forma.

Pies descansados.

Después de un día de mucha actividad, la mejor solución para los pies es meterlos durante diez minutos en agua mezclada con sal o con bicarbonato. También es muy recomendable andar descalza.

Mejillas naturales.

Si quieres conseguir que tus mejillas ofrezcan un aspecto más natural, una vez aplicado el colorete, retira el exceso con un pañuelo de papel y date sobre la zona coloreada una pequeña cantidad de polvos translúcidos.

Zonas aromáticas.

Para que el perfume elegido emane todo su aróma aplícate una gota en las zonas en las que late la sangre, en los lóbulos de las orejas, sobre la yugular, en la parte interna de las muñecas, sobre las sienes y en los pliegues que forma el codo.

Rimel fresco.

Cuando notes que tu rímel empieza a secarse, añádele unas gotas de aceite de oliva. Quedará como recién comprado y tus pestañas aparecerán más brillantes.

Dientes blancos.

Existen varios trucos. Puedes echar una pizca de sal fina en media cucharada de bicarbonato de sosa y cepillarlos con esta mezcla, además fortalecerás las encías. También se pueden lavar de vez en cuando con el zumo de medio limón. O bien frotarlos una vez por semana con una hoja de salvia. Otro consejo bueno para mantener los dientes sin manchas de nicotina, es comer todos los días una manzana a mordiscos.

Tónico contra el sudor de las manos.

Para evitar la sudoración excesiva de las manos, vierte unas gotas de tu tónico facial en la palma de éstas y fricciona energicamente. Y no te preocupes más.

Improvisar un corrector.

Si tienes granitos, ojeras o necesitas camuflar alguna arruguilla y se te ha olvidado comprar tu stick corrector, no dudes en utilizar un lápiz de ojos en un tono claro (rosa, salmón o márfil).

Ojos enrrojecidos.

El zumo de apio, aplicado en compresas, te calmará los ojos inflamados y enrrojecidos, proporcionándoles brillo y

Cocina
Pimientos bien pelados.

Para que te sea más fácil retirar la piel de los pimientos enteros con las manos una vez asados, mételos en una bolsa de plástico o envuélvelos en un papel de periódico durante diez minutos aproximadamente. 

Limpiar el pescado. 

Hazlo siempre bajo el chorro de agua fría no demasiado fuerte para que no se deshaga, tanto por dentro como por fuera. Nunca lo dejes en remojo y sécalo muy bien, utilizando después un papel absorbente.

Freir pescado sin olor.

Para paliar el olor que se extiende por la casa cuando se frién algunos pescados, especialmente sardinas y boquerones, puedes untar estos con limón, o pasarlos por agua con leche antes de freirlos. Además de oler menos, ganarán en sabor.

Quesos aromáticos.

Para que recupere todo su aroma, saca el quesode la nevera media hora antes de consumirlo. Ten en cuenta que el excesivo frío altera considerablemente el olor y sabor característico de este tipo de alimento.

Morcillas en su punto.

Pínchalas con un tenedor para evitar que se revienten cuando las frías enteras. Si están troceadas, pásalas por harina. Si las quieres consumir ligeras de grasas, lo mejor es que las hagas en el microondas o en el horno convencional, sin añadir ningún tipo de grasa adicional.

Conservar patatas.

Si cortas patatas para tortilla con uno o dos días de antelación, o bien te han sobrado, guárdalas en un recipiente bien tapado, mezcladas con huevo batido. Así no se secarán. Otra solución es meterlas en un recipiente hermético bien cubiertas con agua fría salada, y dejarlas en la nevera.

Verduras hervidas en leche.

Hay ciertas verduras como la patata, la zanahoria o la endibia, que mejoran sorprendentemente su sabor hervidas en leche en lugar de hacerlo en agua. Además, adquieren una textura mucho más suave y aunmentan su valor nutritivo.

Salsa para espaguetis.

No tires los trocitos de queso que te van quedando en la nevera. Cuando tengas varios, haz una salsa mezclándolos todos con nata líquida o leche, y abundante albahaca. De esta manera, tus espaguetis quedarán exquisitos por muy poco dinero.

Paliar el exceso de sal.

Cuando te pases con la sal en un guiso, añade inmediatamente antes de terminar la cocción, una rodaja de patata. En dos o tres minutos, la patata absorberá la sal sobrante y el guiso estará a punto para comer.

                                  Presentación de cócteles.

Los bordes de las copas de cóctel quedarán más bonitos si los mojas ligeramente con un poco de agua o zumo y luego los pasas por un plato con azúcar blanca. 

Mételas en la nevera hasta servirlas.

Aprovechar las verduras que sobran.

Si te ha sobrado algún tipo de verdura cocida, mézclala con unas patatas también cocidas, algunas alcaparras, pimiento rojo, huevos duros y una buena vinagreta. Tendrás una estupenda ensalada. Si están demasiado blandas para hacer una ensalada, mézclalas con huevos y leche y confecciona con toda la mezcla un pastel de verdura.

Reconocer el pescado fresco.

Si quieres saber el grado de frescura de un pescado, al ir a comprarlo, fijate en los ojos, deben ser brillantes, saltones y redondeados. Otro dato es observar si presenta la piel lisa y con brillo, así como el interior de las agallas, que deben tener siempre un color rojo brillante muy oscuro.

Lechuga crujiente.

Si quieres que la lechuga pierda su aspecto mustio y esté más crujiente a la hora de hacer la ensalada, mételea en un recipiente con agua fría y añade el zumo de medio limón por cada lechuga. Luego, déjala reposar una media hora en un lugar fresco. Escúrrela bien y ya estará lista para prepararla.

Guardar la pasta.

La pasta fresca hecha en casa debe consumirse el mismo día que se hace pero, si no es así, te aguantará hasta tres días si metes la masa recién preparada en el frigorífico bien envuelta en papel transparente.

                   Limón en gotas.

Si sólo necesitas un par de gotas de limón, introduce una aguja fina por uno de sus extremos y exprime a través del agujero las gotas necesarias. Es un truco estupendo y te servirá para varias veces.

Vino blanco frío.

Servir el vino blanco a la temperatura adecuada es fundamental para el éxito de cualquier comida o cena. Para asegurarte de que está en su punto de consumo, ábrelo 1 hora antes de servirlo. Luego, tápalo de nuevo y mételo en la nevera para alcanzar la temperatura requerida.

Aprovecha el pan.

Por la noche, coloca el pan viejo cortado en cuadraditos en una ensaladera llena de leche y espolvoréalo con azúcar. A la mañana siguiente, añade cuatro huevos enteros, mezcla bien, agrega unas pasas, echa todo en una fuente untada con mantequilla y colócalo en el horno caliente 30 minutos. Sírvelo caliente o frío. Es un postre delicioso.

Quesos con sabor.

Si los guardas en una caja hermética, algunos quesos fuertes alteran rápidamente su sabor. Puedes evitarlo sujetando, con un poco de cinta adhesiva, una rama de tomillo en la parte interna de la tapa de la caj.

Demasiado vinagre.

Si te has pasado con el vinagre en la ensalada, sólo tienes que poner entre los ingredientes una bola de miga de pan que absorberá todo el exceso. Después agrégale un poquito más de aceite de oliva y, por su puesto, se prudente con la sal.

Asar carne.

Para asar un trozo grande de carne en el horno, debes ponerlo a temperatura media para que se vaya haciendo lentamente y se cueza bien por dentro. Si el trozo es pequeño, el horno debe estar caliente, para que se haga rápidamente y, así, no corres el riesgo de que llegue a quemarse.

Mahonesa sin ´salmonella´.

Para evitar el peligro de salmonella que acecha a la mahonesa, sobre todo en verano, sustituye el huevo por un poco de leche. Puedes utilizar la cantidad que desees, pero piensa que las proporciones con los otros ingredientes no varían. 

 

Hogar
Quitar el olor a pescado.

El fuerte olor que el pescado deja en los platos y en las fuentes, desaparecerá sumergiendo las piezas de la vajilla en un cubo que contenga té muy cargado. Si el olor persiste, frótalos con media cebolla o con media patata cruda y acláralos después con el té.

Jerseys encogidos. 

Recuperarán su tamaño original si los dejas, durante un día entero, en remojo en un amplio barreño que contenga un litro y medio de suavizante por cada cuatro litros de agua.

Zapatos estropeados.

Si el agua del mar estropea tus zapatos, aplícales con un algodón una solución hecha con dos cucharaditas de alcohol de quemar y una de leche. Frótalos bien y espera que se sequen. Después limpialos como de costumbre.

Muebles de bambú.

Para conseguir que adquieran un brillo especial bastará con que les pases de vez en cuando, medio limón por toda la superficie.

Velas que no gotean.

Puedes evitar esas odiosas gotas de cera en el mantél si el día anterior dejas las velas, durante unas horas, en remojo en agua salada.

Beñera impecable.

Se limpia muy bien con vinagre caliente. Si Tienes manchas amarillas , puedes eliminarlas aplicándo una mezcla hecha con el zumo de un limón y dos cucharaditas de sal fina.

Hogar sin insectos.

¿Quieres no volver a ver por casa esas molestas cucarachas?. Coloca estratégicamente unas cuantas hojas de lechuga impregnadas con levadura. Si son las hormigas las que te visitan, coloca en un papel de aluminio unas cuantas rodajas de limón rebozadas en harina y pon al lado un recipiente con agua (el resultado es excelente si lo colocas cerca del hormiguero).

Azulejos brillantes.

Si deseas conseguir desinfección y brillo en las paredes del cuarto de baño y de la cocina, prepara a partes iguales, una mezcla de agua, amoniaco y alcohol de quemar; ponla en una botella con pulverizador, agítala bien y dispara directamente sobre los azulejos. Sécalos inmediatamente con un trapo limpio.

Patatas para limpiar la plata.

No tires el agua donde se han cocido las patatas, pues tiene diversos usos. Cuélala y aprovéchala. Por ejemplo, pura, te servirá para limpiar los cubiertos y objetos de plata -también los de acero inoxidable- y para lavar las prendas de lana; con vinagre, la convertirás en un estupendo limpiaparabrisas para llevar en el coche.

Sin rayar el suelo.

Te resultará mucho más fácil transladar los muebles y, además, evitarás reyar el suelo de tu casa, si utilizas no de estos trucos: si el mueble a transportar es muy grande y pesado enfunda sus patas en unos calcetines gruesos de lana. Si se trata de un mueble más ligero o si el suelo es de baldosas, no de parqué, puedes utilizar rodajas de patata. Se deslizará muy bien.

Libros antiguos.

Los libros con las tapas blancas se vuelven amarillentos con el paso del tiempo. La mejor manera de devolverles su aspecto original sin estropearlos es pasarles con mucho cuidado un trapo suave impregnado en una mezcla hecha a partes iguales de agua, lejía y agua oxigenada.

Cacharros de cobre.

Resplandecerán como el oro si los limpias de la siguiente manera: hierve vinagre con un poco de sal gruesa (dos cucharadas soperas de sal por un cuarto de litro de vinagre) e impregna un trapo con esta mezcla. Frota con el la superficie y después pasa sobre ella medio limón jugoso. Déjalo secar y, finalmente, saca brillo al cacharro con un paño de lana.

Jarrones de cuello estrecho.

Es muy difícil limpiarlos bien por dentro. La mejor forma de hacerlo es hecharles un puñado de sal gorda y añadirles un poco de agua (mejor si es caliente); agítalo bien durante un rato y después acláralo a fondo con agua limpia.

Plata picada.

Con el tiempo, a los objetos de plata les suelen salir unas manchitas negras que les afean mucho. Intenta hacerlas desaparecer frotándo con un poco de dentífrico blanco, o con bicarbonato, y un cepillo de dientes de cerdas suaves. Aclara, seca y admira el resultado.

Sartén antiadherente.

Conseguirás que no pegue todo lo que frias en ella si tuestas previamente un puñado de sal sobre su fondo. Luego la retiras y la frotas uniformemente con un diente de ajo.

Planchado de pantalones.

¿Deseas unas rayas y pliegues perfectos? Unicamente tienes que untarlos por el revés con un poco de jabón húmedo. A continuación plánchalos por este lado del tejido. Las rayas permanecerán inalterables.

Calzado cómodo.

Si te aprietan los zapatos nuevos, coge un par de trapos, empápalos en agua caliente o alcohol, escúrrelos bien y mételos dentro. Cálzate con ellos cuando estén ligeramente húmedos y comprobarás como se adaptan perfectamente a tus pies.

Botes de pintura.

Cuando termines de utilizarlos cierra por completo el bote y guárdalo boca abajo. De esta forma no se endurecerá la superficie. Si cuando vuelvas a abrirla está demasiado espesa, no le añadas agua; mejor caliéntala un momento al baño maría.

Chicles pegados a la ropa.

Si tu hijo llega a casa con un chicle pegado a la ropa, y no sale con nada. No te desesperes. Coge la prenda, métela en una bolsa de plástico, ciérrala bien y déjala una hora en el congelador. Conseguirás quitarlo sin esfuerzo.

'Panties' multiuso.

No tires los panties viejos; aprovéchalos para rellenas cojines, para sacar brillo a los zapatos o para limpiar los baldosines ( no suelta pelusa).

Pintar los marcos de las ventanas.

Resulta imposible no manchar los cristales cuando vayas a pintar los cercos de madera de las ventanas, pero si quieres librarte de este problema, no tienes más que untarlos antes con vinagre. La pintura no se adherirá a ellos y, además, luego los podrás limpiar con mucha facilidad. 

Calefación más potente.

Cuando hace frío, para aprovechar mejor el calor que emiten los radiadores, coloca una hoja de papel de aluminio detrás de cada uno. En lugar de perderse, el calor que irradia hacia la pared se reflejará hacia el interior de la habitación. Tu casa estará más cálida y, además ahorrarás energía. 

Evitar los olores en el frigorífico.

Existen varias formas de solucionar este problema: coloca en el interior un recipiente con un poco de leche y una rodaja de limón; mantén abierta una botella de agua mineral sin gas; o bien, introduce en él unos trocitos de carbón vegetal del que se utiliza en las barbacoas. También resulta muy eficaz guardar en la nevera un bol con un puñadito de bicarbonato. Los olores no se mezclarán.

Cortinas de baño.

Con la humedad, es inevitable que le salgan manchas de moho, sobre todo en la parte baja. Para quitarlas pásales una esponja humedecída en lejía diluida. Si tiene muchas, lo mejor es ponerlas a remojo en agua con una buena cantidad de lejía y un poco de detergente. Acláralas bien y cuélgalas en el baño, todavía mojadas, sin escurrir.

Cinturón a medida.

Si te queda grande y deseas añadirle un nuevo agujero, y no tienes tiempo de acercarte al zapatero, sólo tienes que calentar al rojo vivo una aguja fina de tejer punto y pinchar con ella el cinturón en el punto que previamente hayas señalado.

Paellera sin óxido.

Después de haber hecho en ella una exquisita paella, retira todos los restos y límpiala bien con vinagre. A continuación, frota con medio limón y, por último tras darla un buen aclarado y secarla con un paño suave, le pasas un algodón mojado en aceite limpio. De esta forma estará preparada para guardar.

Limpiacristales. 

Los cristales quedarán mejor si , antes de aplicar el limpiacristales, los frotas con una mezcla de agua y amoniaco para eliminar bien la grasa. A continuación puedes usar el producto que utilices habitualmente, pero, en lugar de frotarlos con un paño, límpialos con papel de periódico.

Zapatos de charol.

Para recuperar el brillo y el lustre debes frotarlos con un algodón empapado en leche y pasarles luego un paño seco. Igualmente puedes limpiar los bolsos de este material.

Restos de yeso.

Para eliminar los restos de yeso en el suelo y en los baldosines, pasa un paño empapado en vinagre templado. Una vez retirado el yeso limpia las baldosas con tu producto habitual. Si se resiste, repite la operación.

Armarios sin humedad.

Distribuye por él pequeños trozos de tiza; ésta se encargará de absorberla por completo. Inténtalo también colocando unas bolsitas de tela llenas de arroz.

Hogar perfumado.

Impregna las bombillas de todas las lámparas, así como los bajos de las cortinas con tu perfume favorito. Al encender la luz, el calor hará que la bombilla desprenda el olor; lo mismo ocurrirá al correr el aire y mover los visillos.

Sillas de rejilla.

Estas sillas tienen el inconveniente de que al envejecer, la rejilla se vuelve gris y se deforma. Para devolverle su antiguo y terso aspecto lávala con agua fría a la que hayas añadido un puñadito de sal; aclara rápidamente y déjala secar al sol o cerca de una fuente de calor. La rejilla se recuperará totalmente.

Ropa más blanca.

Cuando la ropa permanece guardada durante mucho tiempo aparecen en ella unas feas manchas amarillentas, difíciles de eliminar con un simple lavado e incluso con lejía. Para devolverle su color blanco inicial, pon sobre ellas un poco de leche fría, déjala reposar durante un rato y después prueba a lavar la prenda normalmente.

Clavar sin riesgos.

Si tienes que clavar un clavo, coge un peine del pelo viejo y mete el clavo entre dos de sus púas; ya puedes darle fuerte sin peligro de hacerte daño.

Flores duraderas.

Prueba a echar en el agua del jarrón una cucharadita de sal, otra de azúcar y dos o tres gotas de lejía. Te maravillará el resultado.

Marcos dorados.

Para embellecerlos, frótalos con un paño empapado en el jugo de una cebolla que habrás licuado previamente. Recobrarán todo su esplendor.

Guardar las alfombras.

Antes de retirarlas en verano, primero pásales bien el aspirador y luego extiende sobre ellas papel de periódico. Pon encima, diseminadas, algunas bolitas de naftalina y un poco de hierbas aromáticas o cáscaras de membrillo. Enrróllalas cuidadosamente y átalas fuerte con una cuerda. Las polillas nada tendrán que hacer con ellas y mantendrán, además, un buen olor.

Sartenes como nuevas.

Cuando las sartenes y los cazos estén muy ennegrecidos por la grasa, pon a hervir en ellos un chorrito de vinagre. Quedarán como nuevos.

Un perfecto desatascador.

Los posos de café son excelentes para arrastrar los restos de comida que se hayan ido acumulando en las tuberías del fregadero. Echalos por ellas de vez en cuando y prevendrás con ello los atascos.

Desatascar la ducha.

Debido a los restos alcalinos del agua, es muy común que se obstruyan los orificios de la ducha. Pon solución a este problema. Si se trata de una ducha de teléfono, bájala y sumérgela durante toda la noche, cabeza abajo, en un recipiente lleno de vinagre. Si es fija, llena también de vinagre una bolsita de plástico y átala fuertemente con hilo al cuello de la alcachofa.

Jerséis decolorados.

Si tu jersey negro ha ido perdiendo color, lávalo con el agua de haber cocido espinacas. Recuperará el tono original.

Lavar las medias.

Podrás meterlas en la lavadora si previamente las has introducido en una bolsita de tela fina o en los bolsillos de alguna prenda. Quedarán perfectamente limpias y se mantendrán a salvo de carreras durante el lavado.

Prendas tostadas por la plancha.

Si tu camisa se ha oscurecido ligeramente al plancharla. No te preocupes, sumérgela en seguida en una solución de agua oxigenada no muy concentrada. Volverá rapidamente a recuperar su color natural.

Escobas limpias.

Limpia las escobas y los cepillos sintéticos metiéndolos durante un rato en un cubo lleno de agua a la que hayas añadido previamente una cucharada sopera de amoniaco. Enjuágalos después a fondo con agua limpia y espera a que se sequen por completo antes de utilizarlos.

Cuberteria de alpaca.

Este tipo de cuberteria o los objetos de este material, se limpian sumergiéndolos durante media hora en un recipiente con leche. A continuación se lavan con agua fría.

Faldas de tablas.

Para plancharlas con facilidad, mantén los pliegues cerrados sujetándolos previamente en la parte de abajo con unas pinzas de tender la ropa.

Cuidados del marfil.

Los objetos de marfil se mantienen perfectamente limpios si los frotamos con un cepillo de cerdas suaves, impregnado en agua y unas gotas de trementina o agua oxigenada. Después de aclararlos conviene secarlos al aire. Si lo que deseas es blanquearlos, deja durante un rato las piezas en remojo en un cacharro con leche y, luego, pásales un trapo empapado antes en agua oxigenada.

Lana como nueva.

Al deshacer un jersey, la lana queda con un aspecto rugoso y es muy incomodo volver a tejer con ella. Para evitarlo, es muy sencillo: llena una botella con agua caliente y lía en ella la lana. Al poco rato ya podrás hacer el ovillo con lana como recién comprada.

Gafas limpias.

Si deseas que los cristales de tus gafas queden realmente limpios y con brillo, frótalos muy suavemente con un poco de ceniza de un cigarrillo y un trozo de papel de periódico.

Ambientador natural.

No te hacen falta ambientadores que perjudiquen la capa de ozono. Prueba a cocer, hasta que se evapore, una mezcla de agua, azúcar, canela, clavo y piel de limón. Es una ambientador efectivo y completamente natural.

Termos limpios.

Vierte en el interior agua muy caliente con unos granos de arroz. Agítalo durante un rato; tira ese agua y acláralo con agua bien limpia.

Despegar sellos.

Para despegarlos fácilmente y que no se rompan mete las cartas en el congelador durante un par de horas. 

Conservación de tus discos.

Para prolongar la vida de tus discos, pásales de vez en cuando un paño ligeramente humedecido en una mezcla hecha a partes iguales de agua y alcohol de 70 grados.

Prendas de terciopelo.

Tus prendas de terciopelo quedarán como recién estrenadas si, aprovechando los días de niebla, las cuelgas en la terraza. La humedad les devolverá un estupendo aspecto.

Planchas más delizantes.

Cuando la plancha se pega a la ropa, pásale por la base un trozo de jabón seco cuando aún esté caliente. A continuación, enjuágala con agua y sécala con una hoja de periódico. Dejará de pegarse.

Antipolilla efectivo.

Además de la conocida naftalina, introduce en los bolsillos de los abrigos y la ropa de invierno un poco de clavo de cocina. Es una forma muy efectiva de ahuyentar a las polillas y de evitar el olor de la naftalina.

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