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España en América El Triunfo de Colon y La historia de las migraciones españolas hacia America después del Descubrimiento
Conozca los problemas que afecta nuestra comunidad Latino Americana. A la vez su: Globalización, Migración, Historia, Ubicación geográfica, Comercio, Cultura, Descubrimiento, Productos y sus Países Hispanos.
Hay una variedad de versiones acerca del origen de esas culturas. Muchos dicen que los nativos o indígenas fueron ayudados por personas extraterrestres. Otros dicen que fueron Ángeles que les enseñaron a construir los monumentos y piramides.
Cuando Colon llego a América los indígenas creyeron que se trataban de las mismas personas que les habían ayudado en tiempos pasados. La tripulación que acompañaba a colon era por general criminales que no tuvieron compasión de abusar del nativo o indígena. Gente que violaba y abusaba físicamente de esos seres humanos.
Europeos venían a iniciar otra vida en el que llamaron "Nuevo Mundo"; otros eran cazadores de fortuna, que pensaban enriquecerse con el oro de los indígena. Era el 12 de Octubre de 1492 cuando Cristóbal Colón y algunos marinos echaron una chalupa al mar para desembarcar sobre esta tierra desconocida. Enseguida al llegar a la playa, el Almirante se puso de rodillas y agradeció a Dios. Después enarboló el estandarte de sus soberanos y sacó su espada para cortar algunas ramas. Con este gesto él significó su toma de posesión de esta tierra en nombre de Isabel la Católica y Fernando de Aragón. bonus online casinos no depositLos paises que forma este cadenal hispano son:
Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Mexico, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Republica Dominicana, Uruguay, Venezuela Los indígenas recibieron a los españoles con mucha gentileza. Intrigados por las vestimentas de estos extranjeros, los observaban con mucho asombro. Las barbas hirsutas de los españoles los inquietaban igualmente. Eran los indios Tainos quienes poblaban el archipiélago de las Bahamas. Su isla se llamaba Guanahaní. Pero Colón la rebautizó San Salvador, en honor a Dios y fiel a la promesa que había hecho a la reina Isabel, de llevar la palabra divina más allá del Océano.
Cristóbal Colón estaba encantado por la belleza de esta tierra y la gentileza de sus habitantes. Pero lo que lo intrigaba más, era el anillo de oro que los hombres llevaban en la nariz. Su misión no era solamente evangélica. Tenía que llevar a España riquezas que el rey esperaba con impaciencia. Se puso entonces a buscar oro en la isla. Pero no encuentra más que muy poco. Conversando tan bien que mal con los indígenas, Colón creyó comprender que encontraría este metal en abundancia en las otras islas vecinas. Retomó entonces el mar y descubrió una isla grande que él bautizó Hispaniola (Santo Domingo).
La víspera de Navidad, fue la catástrofe. La Santa María, regresando de una exploración, se estrelló contra los arrecifes de la costa norte de la isla. Con sus restos, los españoles construyeron un fortín, bautizado la Navidad, donde Cristóbal Colón dejó 39 hombres que no pudieron embarcar en las dos carabelas restantes. El 4 de enero de 1493, la Pinta, comandada por Colón, y la Niña, dirigida por Martín Alonso Pinzón, retomaron la mar hacia España. Cada uno de los dos navíos siguió una ruta diferente, y Pinzón contaba con llegar primero para atribuirse los honores del descubrimiento. Europeos venían a iniciar otra vida en el que llamaron "Nuevo Mundo"; otros eran cazadores de fortuna, que pensaban enriquecerse con el oro de los indígena. España...la España inmortal de la sangre... Derechos de los indegenas El 15 de marzo de 1493, Colón tocó el puerto de Palos, al lado de Pinzón, quien se afanó en enviar un mensaje a la corte para recibir todos los honores. Pero éste, carcomido por la enfermedad, murió poco tiempo después. Cristóbal Colón fue festejado como un rey y decidió irse a Barcelona donde lo esperaban Isabel y Fernando. Él bien hubiese podido hacer el viaje por la mar, pero queriendo disfrutar de los honores que le hacía el pueblo español, emprendió el trayecto por tierra, a la cabeza de un cortejo constituído por sus marinos, los indígenas desnudos portando plumas y papagayos. Europeos venían a iniciar otra vida en el que llamaron "Nuevo Mundo"; otros eran cazadores de fortuna, que pensaban enriquecerse con el oro de los indígena Ahora, su objetivo era doble: continuar los descubrimientos y colonizar La Española Intereses distintos Colón se encontró con que el primer intento de Colonia había fracasado, debido el abuso de los españoles con los indígenas, lo que provocó una rebelión. Ello implicó la destrucción del sistema de subsistencia de los indígenas y la imposición de otro, acumulativo y de producción masiva. Poco a poco, los nativos entendieron que las relaciones no eran amistosas, especialmente cuando Colón envió 500 esclavos indígenas como regalo a los Reyes. Las enfermedades, los insectos, el maltrato y la escasez de alimentos hacían difícil la vida para todos. El Almirante fundó un nuevo asentamiento que llamó Isabela. Este se convirtió en una factoría comercial, a partir de la cual se estableció y organizó la apropiación del oro, la captura de indios para venderlos como esclavos, la imposición de tributos a los indígenas, y la obligación para estos de conseguir alimentos para los españoles. La empresa del Descubrimiento y de la Colonización del Nuevo Mundo fue la nueva utopía que movilizó no sólo la emigración española al Caribe sino la de grupos de distintas nacionalidades casi todos empujadas por penurias económicas o por persecuciones políticas y religiosas. América y en especial El Caribe se constituyó en un mar cerrado e interior que como el Mediterráneo albergó una masa poblacional con diferentes características y de distinta extracción social y religiosa. Del continente europeo trajeron ya una larga historia de desplazamientos, migraciones y exilios. No sólo por razones económicas, o políticas sino por causas religiosas como fue la expulsión de moros y judíos en la España del siglo XV. Es hacia la isla La Española que va dirigido el primer destino de ese flujo migratorio, pero que perdió impulso en la segunda mitad del siglo XVI cuando la búsqueda del mitológico El Dorado se trasladó a Tierra Firme. En los siglos XVII y XVIII la región caribeña recuperó su papel de área receptora de la emigración hispana hasta convertirse, en el siglo XIX en el principal destino de ese grupo migratorio. Las islas Canarias, Galicia, la zona del mar Cantábrico y Catalaluña serán los principales polos que alimentarán esa marea humana que respondió a la llamada de lo nuevo para "hacer la América". El archipiélago de las Canarias fue la principal y más temprana región que migró y en segundo lugar el contingente más importante será el que proviene de Andalucía y que por su ubicación geográfica era la salida para América. Si bien el descubrimiento indiano fue una atracción para movilizar los grupos humanos, ya existía una movilidad anterior sustentada en lo que ocurría en el tejido social, económico y jurídico- institucional y es un dato muy importante que la primera experiencia migratoria de Castilla fue hacia el archipiélafo canario cuya repoblación y colonización motivaron las primeras medidas institucionales favorables al despazamiento. Sevilla será el inicio y las Canarias y sus puertos, quedaron convertidos desde el primer momento en escala obligada para el Nuevo Mundo. El flujo migratorio tendrá casi siempre un fuerte componente familiar pues es la familia y las relaciones que se entretejen la que costeará el viaje. En un primer momento los señores conducen a sus vasallos, como es el caso de la migración canaria al Caribe, donde La Corona otorgó asientos para poblar determinadas regiones a miembros de las elites locales, quienes contrataron mano de obra libre o sino los que vendían su fuerza de trabajo a cambio del precio del traslado. En muchos casos eran campesinos reclutados entre las unidades familiares de las comunidades aldeanas sometidas a la influencia económica de la elite que estaba vinculada al proyecto colonizador. La expansión comercial es uno de los factores de la movilidad de personas pero esencialmente para dar aliento a la economía de las plantaciones. Bartolomé de Ponte, había nacido en Génova, pero procedente de Sevilla contribuyó con su dinero a la conquista de Tenerife recibiendo en compensación mercedes para la posesión de tierras y aguas para el cultivo de la caña de azúcar. Instalado en el principal puerto de Garachico su familia creó un patrimonio importante agrario y se vinculó a comercio con Europa y América. Uno de sus descendientes, Juan de Ponte Rebolledo y su yerno el mercader flamenco Pedro Blanco Gheeraert vendieron su patrimonio y se embarcaron en 1603 hacia Venezuela llevando consigo sus familiares, criados, esclavos, capital y mercancías. El Ayuntamiento de Caracas les repartió tierras aptas para el cacao y ambas familias Ponte y Blanco participaron en la formación de la nobleza criolla del cacao, al tiempo que mantuvieron lazos comerciales con sus parientes canarios. La migración vinculada al capital mercantil unió Génova, Sevilla, Canarias y finalmente América. Pero no sólo emigraron los que poseían capital sino que muchos pagaron su pasaje en destino mediante el trabajo personal en las haciendas o en los talleres indianos durante un número de años especificado con sus nuevos amos. Acabado el contrato podía trabajar por cuenta propia en los oficios urbanos o convertirse en un pequeño hacendado esclavista. Al cambiar las condiciones económicas de Castilla hacia 1650, disminuyó la inmigración, hecho reforzado por el repunte económico de Galicia, Cataluña, el Cantábrico y el Levante hasta los primeros treinta años del siglo XVIII. Hacia 1750 vuelve el flujo de inmigrantes determinado por la ruina de las manufacturas y de las actividades urbanas, la presión rentista y las crisis agrarias. Pero en parte, la inmigración estuvo frenada por las guerras de las colonias, las guerras contra los franceses y finalmente las guerras de independencia. Las señas de identidad de los inmigrantes eran emigrar solos, ser en su mayoría hombres jóvenes y estar solteros. Pero en todos los casos la decisión de emigrar era una responsabilidad que se tomaba en familia, que implicaba una inversión económica que comprometía al nucleo familiar y que estaba determinada por la clase social a la cual pertenecía. Se va conformando una "economía de la migración", con grupos muy claros de flujo emigratorio como el vasco y catalán fundamentado en la actividad mercantil y la emigración canaria eminentemente vinculada a la actividad agraria. El principal destino de la comunidad canaria será hacia Cuba y Venezuela que ofrecía ganancias y oportunidades de inversión en las economías coloniales de plantación. La emigración masiva española hacia el Caribe se da hacia 1860 pero ya venía dándose desde 1830. El flujo de inmigrantes que se dio entre 1830 a 1860 tenía características de emigración familiar salida de la región Castilla-León y estimulada por políticas migratorias como es el caso de Cuba, Brasil y Venezuela, que actuaron a favor de ua inmigración familiar subvencionada. También se dio el caso de migración no sólo de la diáspora familiar, sino individual, masculina, estacional y por temporadas vertebrada según las demandas del mercado de trabajo de América. Entre los canarios eran en su mayoría de extracción campesina, pero a partir de la crisis de la economía colonial y la industrialiación, los inmigrantes eran pequeños comerciantes y artesanos que salieron de los puertos del litoral catalán, de Galicia y se sumaron los artesanos vascos que emigraron en la primera mitad de la década del siglo XX cuando entraron en crisis las ferrerías tradicionales. De 1850 a 1900 la industrialización en España trajo un cambio radical de la geografía industrial y produjo la ruina del artesano especialmente las industrias textiles. Se da un progresivo aumento de la calidad de mano de obra asalariada, y de los campesinos del inicio de la emigración inicial, los grupos emigrantes tienen un mayor nivel social y profesional. Las causas de la emigración que se produce de 1880 a 1920 está determinada por el crecimiento de la población, la agricultura atrasada, el predominio de la pequeña propiedad, el sistema hereditario desigual, altas tasas de analfabetismo, bajos niveles salariales, escaso desarrollo urbano o industrial pero esencialmente una fuerte tradición migratoria. Además la cadena migratoria familiar funciona comunicando y difundiendo las oportunidades económicas en América. La emigración de la ép[oca se caracteriza por los indianos de leontina y centenes y luises de oro que regresan a Asturias a construir sus mansiones cimentadas en las fortunas indianas. A las primitivas relaciones de vecindad, parentesco y solidaridad campesina de la primera oleada , se sucede una oleada de una minoría selecta compuesta por pequeños propietarios rurales y artesanos que emigran con cierta fortuna y capital y que les permite crear un patrimonio en América con el aporte de la mano de obra libre asalariada. Es el caso de los contratos de trabajo de los colonos isleños a Cuba a mediados del siglo XX, en donde abundan los españoles artesanos, vendedores de frutos del país, bodegueros, constructores. Galicia, Asturias, el País Vasco y Cataluña aportan ejemplos de este pequeño grupo ilustrado. Funciona la relación de parentesco, su relació de sangre o sus vínculos comerciales con los terratenientes de América con quien ademeas elaboran y ejecutan el proyecto de colonización con braceros, renteros y medianeros. las familias evaluaban las grandes posiblidades en américa y tejían los lazos sanguineos para escapar a la falta de trabajo, el paro y la miseria. Pero ademeas el rapido acceso a la tierra libre y fértil mediante una inversieon de corto capital y el apoyo de la fuerza de trabajo del entorno familiar movilizó importantes nucleos familiares que intentaban reconstruir en América el patrimonio familar perdido en España ante la proletarización desencadanada por el capitalismo y la industrialización. Los colonos canarios del siglo XX sustituyeron al esclavo de las plantaciones cubanas y de los terratenientes criollos en Venezuela, y los emigrantes temporales del siglo XX recalaron en los ingenios y en las haciendas de tabaco de Cuba conviertiendose en mano de obra asalariada. Los pobres de aquí, son escalvos de los ricos. Más allá de las culturas, la religión y las costumbres, el género humano no se diferencia en la necesidad de trashumar, buscando nuevos horizontes, mejores pastos, buena caza o simplemente huyendo de "un un dios estéril". Americanos y europeos han quedado unidos, a través de los siglos por una búsqueda instintiva de partir, de fuga o de exilio. En Europa, por la gran gran puerta del sur, España salió al exilio. Fueron muchos los motivos y viene de tiempo inmemorial. Por cientos de años, transhumantes, los españoles buscaron otros puertos y otros horizontes. Si las razones fueron la Reconquista y su lucha contra el moro, más adelante América sería el puerto de su futuro anhelo. Guerras, persecuciones y herejías fueron las primeras causas, después la pobreza, las hambrunas y la miseria apuraron las olas de otros exilios al nuevo continente. A principos del siglo XX la inmigración española se sucedió en tres etapas que tenían características urbanas determinadas por las regiones de donde procedían como Cataluña, Bilbao, Galicia y las islas Canarias. Sus inmigrantes guardaban las características de una pequeña clase de contables, comerciantes y artesanos que partían hacia América con cierto capital, avalados por la familia que poseedora de pequeñas empresas, unían América y la metrópoli no sólo a través de los lazos sanguíneos sino de los vínculos económicos. El Archipiélago canario fue la región migratoria hispana más temprana y de mayor intensidad desde el siglo XVI. Tuvo una destacada presencia en el Caribe e influyó en los procesos de asimilación y sincretismo cultural generados por el proceso migratorio no sólo en el lugar al que llegaba sino en las mismas islas de procedencia. Es muy importante tener en cuenta, cuando se desea construir un En el caso de los apellidos localizados en Canarias hay que tomar en cuenta, que desde que estos se incorporaron a la Corona de Castilla a finales del siglo XV tuvieron como régimen filial un matriarcado que tuvo vigencia hasta el primer tercio del siglo XIX y que sólo desapareció por completo al implantarse el Registro Civil en 1870. Esta costumbre portuguesa del matriarcado imperó en las islas Canarias debido a la considerable población lusitana afincada en las islas y se generalizó a todas las familias. Es llamativo que no hay familia en Canarias que pueda remontar su genealogía de varón a varón hasta la Conquista, ya que en todos los casos aparecía la mujer como eslabón imprescindible para la sucesión. Otro hecho llamativo era que no existía una legislación que exigiese poner a los hijos los apellidos del matrimonio, con lo que es frecuente encontrar hijos con apellidos completamente distintos a los padres, porque se transmitían saltándose generaciones o en muchos casos se le daba a los hijos los apellidos de parientes, padrinos o protectores. Por ejemplo se dio el caso que todos los hijos de los primeros señores y reyes de las Islas, doña Inés Peraza y don Diego García de Herrera se apellidaban distinto, cosa que se dio en Canarias hasta el siglo XIX. La emigración española al Caribe, en la época contemporánea tiene tres momentos culminantes que se dan de 1830 a 1860, con características eminentemente familiares. Desde 1860 hasta la primera década del siglo XX señala el inicio de la emigración masiva hacia las Antillas y la tercera gran ola emigratoria se inicia con la diáspora republicana y alcanza su apogeo a fines de la década de 1940. La proclamación de la República en 1931, los problemas políticos e ideológicos de esos años y la guerra civil conformarían el más grande y apocalíptico movimiento humano hacia América. No fue sólo el aluvión de refugiados que llegó a Méjico, Argentina, Cuba, Santo Domingo, Venezuela y Estados Unidos, fue una generación de pensadores, políticos, intelectuales, escritores, cineastas, historiadores y filosofos arrojados a la diáspora. Por la estrecha escalera de un conventillo en la calle Carlos Calvo en Buenos Aires, León Felipe subía a un cuarto donde había encontrado cobijo para su dolor y escribía : |
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